En los últimos meses han aparecido con frecuencia en redes sociales vídeos de niños y adolescentes que se identifican como therians: personas que dicen sentirse, de algún modo, identificadas con un animal concreto. A menudo llevan máscaras, colas o accesorios, imitan movimientos animales o hablan de su “animal interior”. Estas imágenes suelen circular acompañadas de comentarios alarmistas o burlas, lo que genera preocupación en muchas familias.
Sin embargo, cuando miramos el fenómeno desde la psicología, conviene detenerse un momento antes de sacar conclusiones rápidas. La mayoría de las veces estamos ante un proceso mucho más comprensible de lo que parece a primera vista.
Qué significa que alguien se identifique como therian
Las personas que se identifican como therians suelen describir que sienten una conexión profunda con un animal específico —por ejemplo un lobo, un zorro o un gato— y que ese animal refleja aspectos de su personalidad o de cómo se perciben a sí mismas.
Es importante entender que, en la mayoría de los casos, no se trata de una creencia literal de “ser un animal”, sino de una forma simbólica de expresar rasgos psicológicos o emocionales. El animal funciona como una especie de metáfora del propio carácter o de cómo la persona se siente en el mundo.
Por ejemplo, un adolescente puede identificarse con un lobo porque asocia ese animal con la fuerza, la libertad o la pertenencia a una manada; otro puede elegir un gato porque representa independencia o sensibilidad.
La construcción de la identidad en la adolescencia
Para comprender mejor este fenómeno hay que situarlo dentro del proceso normal de desarrollo de la identidad. Durante la adolescencia aparece una pregunta central: ¿quién soy?
En esta etapa es habitual que los jóvenes experimenten con diferentes formas de definirse. A lo largo de la historia esto se ha manifestado en tribus urbanas, estilos de música, estéticas o grupos culturales. Hoy, las redes sociales amplifican estos procesos y permiten que surjan comunidades que antes eran invisibles.
En ese sentido, el therianismo puede entenderse como una de las muchas formas que adoptan los procesos de exploración identitaria en la adolescencia.
El papel de la pertenencia
Otro factor importante es la necesidad de pertenecer a un grupo. Las comunidades online de therians ofrecen a muchos adolescentes algo que buscan intensamente en esta etapa: reconocimiento, lenguaje compartido y sensación de formar parte de algo.
Para algunos jóvenes que se sienten diferentes, incomprendidos o socialmente aislados, estas comunidades pueden convertirse en un espacio donde sentirse aceptados.
El valor simbólico de los animales
Desde el punto de vista psicológico, los animales tienen una larga tradición simbólica. En muchas culturas han representado rasgos humanos: la fuerza del oso, la astucia del zorro, la libertad del lobo o la independencia del gato.
Cuando una persona se identifica con un animal, muchas veces está señalando cualidades que siente como propias o que le gustaría desarrollar. El animal funciona entonces como una imagen que organiza ciertos aspectos de su identidad.
La reactancia: cuando la prohibición aumenta el interés
En ocasiones, la reacción social frente a este fenómeno puede intensificarlo. Cuando algo se prohíbe o se ridiculiza con fuerza, puede activarse lo que en psicología se conoce como reactancia: una tendencia natural a defender la propia libertad cuando sentimos que alguien intenta limitarla.
Esto es especialmente frecuente en adolescentes. Cuanto más rígida o alarmista es la respuesta adulta, más probable es que algunos jóvenes refuercen esa identidad como forma de afirmarse.
¿Es un problema psicológico?
En la mayoría de los casos, no. Identificarse con un animal o participar en comunidades therian no implica necesariamente la presencia de un trastorno psicológico.
Como en cualquier fenómeno identitario, lo relevante desde el punto de vista clínico no es la etiqueta en sí, sino cómo afecta a la vida de la persona.
Podría ser motivo de preocupación si aparecen señales como:
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pérdida de contacto con la realidad
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aislamiento social intenso
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deterioro importante en el funcionamiento escolar o familiar
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sufrimiento psicológico significativo.
En ausencia de estos factores, suele tratarse de una forma de exploración identitaria o de expresión simbólica del propio mundo emocional.
Mirar con curiosidad en lugar de alarma
Para las familias, el reto suele ser encontrar un equilibrio entre interesarse por lo que está ocurriendo y evitar reacciones exageradas que puedan aumentar el conflicto.
Muchas veces resulta más útil acercarse con curiosidad: preguntar qué significa ese animal para el adolescente, qué representa o qué siente cuando habla de ello. Estas conversaciones suelen revelar necesidades emocionales mucho más comprensibles de lo que aparenta el fenómeno en redes sociales.
En psicología sabemos que detrás de muchas conductas llamativas no hay necesariamente un problema grave, sino intentos —a veces torpes, a veces creativos— de responder a preguntas profundas sobre la identidad, la pertenencia y la forma de estar en el mundo.
Y eso, en la adolescencia, es algo completamente normal.